circogranfele

Conferencia-degustación “El oficio del payaso y la búsqueda de las alubias con chorizo”

In historia del payaso on 16 junio 2009 at 17:49


Vídeo de la conferencia (I parte)


Vídeo de la conferencia (II parte)

Rafael Pla, el Gran Fele, ofreció una conferencia el pasado día 28 de mayo en la Sala Zircó de Valencia. Como podéis comprobar en el vídeo, se trata de una “conferencia gastronómica”, centrada en la figura del payaso desde la perspectiva occidental y su relación con el oficio, la libertad y el chorizo.

Rafael Pla ofrece una mirada subjetiva de la evolución de los payasos, desde los orígenes en la época griega hasta nuestros días. Uno de los resultados de esta conferencia es la desmitificación de ese carácter infantil que siempre ha querido vincularse al payaso. Una almibarada imagen del payaso que se nos ha querido presentar desde los años 50 y que no corresponde con la realidad, ni con su historia.

Sobre Monstruos y Fenómenos

In fenómenos de la naturaleza on 27 abril 2009 at 18:08

Una vez vi a la famosa sirena de Fidji. Su cuerpo era medio pez, medio humano, si se podía llamar humano a semejante engendro. Los ojos sin párpados expresaban sorpresa, miedo y odio. La boca, cuyos labios apenas se distinguían, mostraba unos afilados y amenazantes dientes. Sus manos eran garras salidas de las pesadillas oscuras de nuestra infancia. Su apariencia, la de un enorme y amenazante pescado ahumado. Desde entonces esta imagen me ha acompañado como una fiel compañera de juegos.

Tritón y sirena, vistos en el Nilo

Tritón y sirena, vistos en el Nilo

Fue mi primera sirena, pero no la única. Descubrí en viejos libros a los dos tritones, macho y hembra que describió Mena, gobernador de Egipto. Vislumbré sirenas de las que habla Rondelet en el mar de Noruega. Hieronymus Cardanus describe un monstruo con cabeza de oso, brazos y manos de mono y el resto de pescado, que fue encontrado en Macerie.
Philippe Forestus da fe de un ser con forma de león, cubierto de escamas, capturado en el mar Tirreno.

Diablo de mar

Diablo de mar

El tres de noviembre del año 1523 fue visto en Roma un monstruo de la talla de un niño de cinco años, con la parte superior semejante a un hombre y la inferior a un pez.

Otras sirenas han sido vistas cerca de la isla de Thylen, en la mar Océana. También en la costa de Bergen, en la mar Ilírica y en Escocia, e incluso en el mar Rojo, donde habita el Orobon y del cual se alimentan los árabes del monte Mazouan.

Mil y una historias sobre este ser tan especial. Originario de la mitología griega, cuyo nombre está posiblemente inspirado en el Sánscrito Kimera, “encadenado”. Seres mitad mujer mitad ave.

Posteriormente, la representación que ha llegado a nuestros, las describe como mujeres con cola de pez.

Las sirenas representan el espíritu de los muertos. Pero sobre todo se distinguen por una voz musical increíblemente bella cuya canción es irresistible y lleva la perdición a los que la escuchan.

En el año 2003 llegaron a mis oídos ciertas leyendas acerca de la cueva del Morach (Moraig), el río subterráneo más largo de España, situado cerca del pueblo de Benitachell (Alicante).

Cueva de Benitachell

Cueva de Benitachell

Al río se accede desde la Cueva de los Arcos, realizando una inmersión a través de un sifón para salir al mar. Desde allí y por el acantilado, se accede a una cueva derrumbada, en cuyo fondo se encuentra la boca del río.

Los rumores hablaban de una sirena que había sido vista
por algunos submarinistas. El hecho de que siempre fuera avistada en momentos de peligro, hacía pensar en alucinaciones y visiones debidas al estrés y el pánico.

Programé varias inmersiones en la cueva con mi amigo Rafael Graullera. Pero no hicieron falta tantas, ya que en la primera inmersión, a unos doce metros de profundidad y unos cien metros en el interior de las oscuras aguas del Morach, descubrí repentinamente una figura que parecía ser una mujer, y que más tarde fue reconocida como una sirena. Su estado de conservación se podía definir como de una momia petrificada, oscura, suave al tacto y fría.

Si alguna vez vais al Circo Gran Fele, no dejéis de visitar el Gabinete de Curiosidades de Baltasar Pock y saludar a la Dama del Morach. Tocadle la frente y pedidle una canción.

Ensayo sobre el oficio de payaso en occidente

In historia del payaso on 16 abril 2009 at 11:09

Comedia del Arte

Comedia del Arte


Bufones, cómicos, caricatos, saltimbanquis, jongleurs, llámeseles como se les llame, son payasos.

Podríamos decir que un payaso se mueve entre tres parámetros:

La olla, la libertad y el oficio. El orden puede ser alterado según el payaso.

La olla es una necesidad, y yo diría, la necesidad primera de cualquier ser inteligente como el payaso. Comer, yantar, disfrutar de la comida o, simplemente, comer por necesidad. Actuar, cobrar, comer y viajar. Moverse para volver a actuar, cobrar, comer, y volver a viajar.

La libertad, imprescindible para muchos, aunque vivan presos, en fin, el humor del que se está jugando la vida.

Y el oficio… Otros lo llaman sinceridad, honestidad. La necesidad de hacer bien su trabajo. Un ejercicio espiritual casi siempre disciplinado.

No se sabe cuándo empezó este oficio, ni dónde. Pero conservamos en la Ilíada de Homero al bufón Tersites, quien en los banquetes de los griegos, durante los descansos de la guerra de Troya, al decir las verdades, hacía enfadar siempre a Agamenón y a todos los reyes. (El humor es un arma más poderosa que la ira). Es Ulises, “el de los 1.000 ardides” el que reconoce este poder y el que lo acalla. Posiblemente es el primer estacazo a un payaso.

En la cultura greco-latina los payasos aparecían en los intermedios o al final de las obras teatrales, parodiándolas. O en las casas de los patricios y nobles, amenizando con sus chanzas y filosofías los banquetes. No cobraban un sueldo, pero comían. Llegaron a haber tantos y con tan buen hacer, que a este nuevo oficio se le adjudica un nuevo nombre: “Parásitos”, de donde procede la otra acepción tan conocida y divulgada.

Cuando el emperador romano se convierte al cristianismo y hace de éste la religión oficial (no será la única vez que el cristianismo marque un rumbo en los payasos), se prohíben los teatros y las Atelanas que se celebraban en calles y plazas. La necesidad obligó a los payasos a convertirse en nómadas.

Y llegó la Edad Media. En aquel entonces había un espacio importantísimo: la feria. Se celebraban en los primeros lugares y podían durar semanas. Las gentes vendían y compraban, y sobre todo, había comida. Y en este ámbito (alrededor del fogón) aparecen los que serían conocidos como “gleemen” en Alemania, “jongleurs” en Francia, “clowns” en Inglaterra. Todos ellos conocidos como bufones. Eran hombres fuertes, atléticos. Podían ser acróbatas, músicos, magos, domadores. Y les encantaba su libertad y los huevos fritos con chorizo. Hay constancia de ello.

Otro tipo de bufón se da en las cortes de la Edad Media. Aunque la mayoría se limitaba a la fiesta, a la holganza y la pitanza, había quien alcanzaba la categoría de consejero. Son ejemplo de ello: Jeffery Hudson, bufón de Carlos I de Inglaterra; el bufón Pierna Barbarroja de la corte española, pintado por Velázquez; o Triboulet, bufón de Francisco I de Francia. En una ocasión, Triboulet fue amenazado de muerte. Al decírselo al rey, éste le contestó que no se preocupara, que si alguien osara matarlo, sería ahorcado media hora después. Entonces Triboulet, preocupado, respondió: “¿No podríais colgarlo media hora antes?”

En el siglo XVI existían compañías de actores que iban de corte en corte, cobrando por las representaciones, danzas y comedias cómicas. Las farsas principales eran los conflictos entre amos y siervos (tal vez el comienzo de la pareja de payasos).

El Concilio de Trento, celebrado de 1500 a 1560 (caramba, otra vez la Iglesia), prohíbe a los cardenales, obispos, y a todo aquél que trabajase en las cortes, tener una cortesana oficial. Este oficio no era el de simple puta. Las cortesanas estaban educadas con mucho refinamiento. Conocían el latín y el griego. Sabían de poesía, danza y conocían a Platón. Esta prohibición les dejó sin sus protectores.

Y entonces dos formas de vivir y vender se unen. Los hombres vendiendo productos bufonescos, y las mujeres, productos culturales de alto nivel.

Alguien tuvo la feliz idea de que existía gente dispuesta a pagar una entrada por ver espectáculos que antes sólo se representaban en las cortes. Y apareció la Comedia del Arte. Arte entendido como gremio, oficio.

Aparecen los personajes: Arlequín, que lleva un vestido de parches multicolores en forma de rombos. Polichinela viste de blanco y con gorro puntiagudo. El Doctor, El Capitán, Brighella… En Francia aparece Pierrot, de cara blanca. Todos influirían en la creación del payaso moderno.

Los grandes autores escriben para estos personajes: Molière, Rabelais, quien resucitó a Triboulet, y Shakespeare, que los elevó a la categoría de inmortales dándoles voz en casi todas sus obras.

Pero la gran revolución en el mundo de los payasos  sucede cuando Philip Astley crea en 1768 el primer circo moderno. En él se unen, por un lado el personaje de la comedia del Arte, y por otro, los bufones de la calle, dando como resultado el payaso moderno. Y nacen con una característica que más tarde Freud definió: “El humor del payaso no se resigna, desafía. Implica no solamente el triunfo del Yo, sino el principio del placer, que halla en él el medio de afirmarse, a pesar de las desfavorables realidades exteriores”. 

Grimaldi

Grimaldi

Dicen, los que saben, que posiblemente Grimaldi, nacido en 1778, y que llegó a ser tan famoso que Charles Dickens escribió su biografía , fue el primer payaso moderno.

Y desde entonces Tony Grice, Antonet, Grock, Beby, Alex y Rico, Karandash, Fratellini, Pompoff y Theddy, Charlie Rivel, Lou Jacobs, Emmett Nelly; y los actuales Oleg Popov, Dimitri, Colombaioni, Georges Carl, Darío Fo (premio Nobel de literatura); los cinematográficos Chaplin, Keaton, El Gordo y El Flaco, Los Hermanos Marx, Jacques Tati; los valencianos Hermanos Díaz, Los Pajares, PTV Clown, Payasos Pla y Pla y miles más han demostrado su oficio.

Los Hermanos Marx

Los Hermanos Marx


Todos ellos con una particularidad: la superioridad de un Yo al que ni sus defectos, ni sus particularidades morales consiguen robar la alegría y la seguridad en sí mismo.

Hoy el payaso ha recuperado la calle y la plaza. Posiblemente allí se encuentre la olla: entre las brasas de ese gran mecenas que es la administración pública.

Llegando al final, habrá podido comprobar, cansado lector, que no he nombrado para nada a los niños. Ni la bondad del payaso. Ni su carácter infantil. Ni… esa almibarada imagen del payaso que desde los años cincuenta se nos ha querido presentar.

El motivo es sencillamente que históricamente y artísticamente el payaso sólo trabaja para un PÚBLICO (con mayúsculas), tratándolos a todos como adultos, lo sean o no, sin boberías ni simplezas. Como diría Georges Orwell, “el payaso es algo más que la simple diversión, que es la felicidad de los que no pueden pensar”.

Muchas gracias por su atención. Les dejo, que tengo preparada la cazuela. ¿Gustan?

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